lunes, 9 de abril de 2018

Indecisiones

Por la mañana nieva despacio.
Una fina neblina oculta el monte.
Un silencio hueco me envuelve entre plumas.
Miro al cielo que esconde,
los copos que no acaban de caer,
y el mundo se detiene a su vez.

Por la tarde el sol se abre camino
y con él el agua en la tierra.
Como un conejo escarba su madriguera
y aflora en cascadas con furia.
Huele a polen, resina y savia.
Se destierra el invierno de la montaña.

Al día siguiente vuelve a nevar y nieva
con fuerza tres días más y nieva
sin pausa aunque estamos a mediados de abril.
Parece que este año
se ha quedado dormida la primavera.

La naturaleza duda, se equivoca,
rectifica y sigue adelante.
Por eso es más sabia y longeva que nadie.

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