miércoles, 2 de agosto de 2017

reyA

Ayer nada más echarme a dormir me puse a leer el cuarto libro de Traspiés y vi White Heat mientras cenaba. Alimenté a una docena de gatos salvajes y al final de mi paseo una rana tuvo miedo e intenté tocarla. La divisé tratando de pasar desapercibida en un charco. Llovía. Regresábamos a casa cuando paramos a merendar en la roca Moái y encontramos una oveja con los ojos mirando al sol.
—¿Qué es eso? ¿Un corzo o una cabra?
—Hace frío no metamos los pies en el agua.
—Esas no las cojo que he visto una araña.
—Están un poco verdes.
—Toma, frambuesas.
—Qué pequeña y oscura es. Debe ser una cría.
—Mira, una marmota.
Iniciamos nuestro paseo y aparcamos en Marmotas. Qué siesta tan tonta. Me había echado a leer y ya es la hora de comer. Vemos Weeds y me pongo a escribir la lista de la compra en verso. Guardo la compra y la compro, después hago una lista de la compra en prosa mientras desayuno. Me ducho, suena el despertador y me despierto 10 minutos antes de que suene, como cada día.

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