jueves, 29 de junio de 2017

Decido

Decido que
no es mi destino
la decencia.
No me dirigen
dogmas ni doctrinas.
No me dividen
dioses ni demonios.
No me divierten
el dinero ni el decoro.
No me dispongo
al desencanto doméstico
ni a la dulce decadencia.
Diferir duele y dudo
si despertar o dormir
mas me desnudo y me despido
de la depresión y el delirio
de los dones divididos.
Deseo lo desconocido.
Mi dirección definitiva
está dada por dragones,
donde diviso druidas,
donde detallo duendes.
Dedicaré mis días
a descubrir mi definición
hasta devenir en delfín.

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